¿Quieres mejorar el rendimiento de tu empresa?

Si tienes un negocio y deseas crecer tienes que contar con el personal ideal para lograrlo, eso mejorará tu productividad. Las características de estas personas deben ser seleccionadas de acuerdo a su personalidad y capacidades. Asimismo, debes dejar de lado los organigramas obsoletos y abrir la mente a las nuevas formas de organización que están acordes con la tecnología y las estrategias de mercadeo.

Mientras más grande es la empresa, hay más responsabilidad. Por este motivo, en algunos casos los empleados no llegan a interactuar directamente con el jefe y eso no está bien. Hay una falta de comunicación que afecta a la empresa. Es necesario cambiar este tipo de mentalidad.

Podemos empezar seleccionando a la cabeza de la empresa, reconocer su potencial y sus características como líder. Existen dos tipos de líderes que te vamos a mostrar en este artículo: el jefe pobre y el jefe talento. Después tenemos al equipo de trabajo, quienes son las personas encargadas de sacar adelante o de retrasar a la empresa. Podemos identificar dos tipos de trabajadores, el empleado rico y el empleado talento.

Tipos de jefes y líderes

Una empresa debe contar con una buena organización. Para ello, la estructura organizacional debe estar bien establecida. Tener un excelente gerente que distribuya las tareas y escoja el personal idóneo es imprescindible para la empresa.

Vamos a conocer las características del jefe pobre. Es aquel que no toma las decisiones correctas, es mediocre y no controla a sus empleados. Esta persona tiene la mente cerrada y no se abre a nuevas ideas para mejorar la empresa. Todas las decisiones de la empresa recaen sobre el jefe pobre, esto causa retrasos. Acepta la mentalidad mediocre de sus empleados. No conoce los procedimientos internos de su propia empresa. Mientras este tipo de personas estén a la cabeza de una empresa será un fracaso. El jefe pobre tiende a registrar ideas y marcas, pero ninguna se llega concretar. Esto quiere decir que, esta persona intentará probar varias estrategias o nuevos emprendimientos sin éxito. Su fracaso se deberá a su falta de constancia y creatividad para sacar adelante sus ideas.  

Por otro lado, tenemos al jefe talento. Esta persona tiene la mente abierta a nuevas propuestas e ideas que buscan mejorar la empresa. Contrata al personal idóneo para el cargo, distribuye las tareas con eficiencia. Conoce los procesos internos de la empresa y supervisa su ejecución. Estas dos visiones de jefes son diferentes, pero debemos enfocarnos en quién nos ayuda a progresar. El jefe talento tiene visión de futuro, ideas revolucionarias que le permitan avanzar más rápido.

Un pequeño ejemplo es este: En una empresa de venta de ropa, el jefe mandó a comprar telas para hacer nuevos pantalones. El empleado compró el tipo de tela más usado para elaborar estas prendas. Cuando volvió a la empresa, el empleado le dijo a su jefe que solo encontró ese tipo de tela y nada más. El jefe se conformó con esa tela e hizo sus prendas. Su venta bajó considerablemente. Contrariamente, su competencia también hizo pantalones, pero con distintos tipos de telas y modelos variados que gustaron en el mercado. El jefe se mostró más visionario y compró más material para su producción. Esto incrementó sus ventas. En este ejemplo podemos ver la diferencia entre los jefes y los empleados, unos conformistas y otros más estratégicos.

Tipos de empleados en una empresa

Ya hemos hablado de los tipos de jefes. Ahora nos toca sobre los empleados que cumplen sus funciones dentro de la estructura organizacional de una empresa.

Comenzamos por el empleado rico, es un trabajador conformista que se aprovecha del jefe pobre. No es un personal eficiente y se queda estacionado en su comodidad aportando poco o casi nada a la empresa. Busca excusas y absorbe los recursos de la empresa. Esta persona trabaja solo por un salario, sin importar si la empresa genera o no ventas. Su respuesta suele ser negativa o evasiva a las órdenes, es dejado y pone en práctica lo mínimo posible.

Contrariamente, está el empleado talento, un trabajador productivo con ideas y ganas de triunfar. Tiene visión y propuestas para la empresa, es capaz de enseñar y aportar al equipo de trabajo. Cuando el jefe y los empleados talento trabajan unidos crean estrategias para mejorar la empresa. Tienen perspectivas de crecimiento, lo cual garantiza su éxito en el mundo empresarial.

Un pequeño ejemplo es este: Una empresa de computación estaba solicitando personal para ventas con experiencia en dispositivos digitales. Llega una joven a la entrevista con su hermano menor y durante la entrevista le piden que realice algunas pruebas en los equipos de computación para medir su capacidad. Ella no quiso hacerlo y dijo que lo haría su hermano porque el conocía sobre programas de computación, pero no tenía la edad para postular al cargo. Aún así, la joven aclaró que era la persona idónea para la venta de las computadoras aunque desconocía sobre programación. Esto generó rechazo por parte de los dueños. Más tarde, se acercó un joven para postular al cargo de vendedor, realizó la prueba exitosamente e inmediatamente fue tomado en cuenta por la empresa.

Con este ejemplo nos damos cuenta que las empresas deben contratar al personal idóneo, que sepa lo que hace y lo haga bien. Los empleados deben atender las necesidades de los clientes porque son la principal fuente de ingreso de la empresa. Todos unidos deben enfocarse en mejorar y evitar la negatividad. Si encuentras errores en tu personal, tienes que analizar el impacto de los mismos en tu empresa.

Podemos hacer una analogía entre una empresa y el cuerpo humano. Si la cabeza falla, todas las extremidades también lo hacen. Mientras que, si la cabeza está bien, el cuerpo puede trabaja en armonía para avanzar. Ten en cuenta lo siguiente, el jefe pobre es un ser conformista que no progresa, mientras que el jefe talento busca alternativas para crecer y progresar. El empleado rico se aprovecha de las debilidades de su jefe pobre y no realiza un buen trabajo. En cambio, el empleado talento está siempre atento en brindar una buena atención y trabajar con su jefe creando nuevas alternativas para hacer crecer la empresa.

Recuerda, crear estrategias para incrementar las ventas es importante, pero el buen funcionamiento interno de la empresa es fundamental para alcanzar el éxito. El equipo debe tener en mente brindar la mejor experiencia a los clientes para establecer una marca potencial en el mercado. Si se tienen ambos ingredientes, puedes garantizar un crecimiento constante para tu empresa.