El fin justifica los medios

La voz es el instrumento de comunicación por excelencia. A través de ella podemos emitir mensajes que transmitan una serie de sentimientos y emociones. La voz representa el canal por el cual se externaliza lo que sucede al interior.

¿Cuál es la voz en una empresa? Todos los medios que portan un mensaje dirigido a los clientes. Nos referimos a todos los canales establecidos como ser los medios tradicionales, redes sociales, plataformas digitales, influencers y toda persona que transmita el mensaje de la marca.

El contenido que exterioriza una empresa, debe estar conforme a lo que se quiere transmitir. Por eso, se necesitan trazar objetivos claros que guíen el camino de la voz. Como hemos mencionado antes, probablemente es algo que suena sencillo e incluso un poco ingenuo, pero en el mundo real vemos una voz completamente ajena al cuerpo.

Construir un mensaje conlleva un proceso. El punto de partida consiste en establecer un objetivo. ¿Qué queremos lograr con el mensaje? Posicionar la marca, promocionar o informar sobre un producto, incrementar las ventas, etc.

El error más común de las empresas es crear mensajes sin plantear objetivos claros.

El primer paso sería establecer el objetivo, y luego estructurar el mensaje. Si el objetivo es vender, el mensaje tiene que transmitir una solución al problema del cliente. La venta no se realiza por el hecho de colocar un precio. Es necesario crear estrategias para que el cliente compre el producto, más allá de sólo ver una opción más en el mercado.

Cuando el mensaje está creado, necesita un medio para ser difundido a los clientes. Ese camino debe estar en sintonía con el objetivo inicial. ¿Cómo llegan los clientes a una empresa? Pensemos en todas las redes sociales y espacios físicos como un embudo por el cual ingresan todos los clientes a la empresa.

Ambos elementos son imprescindibles para tener éxito en las ventas.